
Hay una estupenda película de romanos, Ben-Hur, en la que los esclavos van remando en un barco a golpe de tambor...y a golpe de látigo. Se han cambiado en muchos contextos los tambores y los látigos por acreedores, banqueros y usureros que apretan cada vez más el cuello de sus víctimas hasta que sólo un hilo de aire escapa de sus gargantas agonizantes. Pida un crédito. Pida un euro y devuélvalo en cómodos plazos, a su ritmo, sin complicaciones, en 40 años. Cuando terminas de devolver el euro el vampiro, chupasangre del banco te da una palmadita el la espalda después de haberte clavado sus incisivos en la yugular y así empujar tu traslúcido cuerpo exhangüe a la fosa común. Otro pringao a la saca!





